


Han pasado lustros desde que «Vis» se decidió a pasar de
ser un pintor pasivo. Su primera exposición en el
73 marcó su norma. EL COLOR COMO BASE DE LA PINTURA: pero no un color
puro y de bote, sino tonalizado
y matizado.
Un rojo no es solamente grana, es gris, violeta, ocre e incluso verde. Un
verde puede ser azul, marrón,
amarillo y hasta rojo.
Así basándose en ello no importa ni el tema, ni la textura,
ni el motivo, como son cosa secundaria las bases
o las variedades. Se pinta lo mismo una marina que una galaxia, se pinta con
óleo, con acuarela, con tiza,
lápiz, cera o tierra. Se pinta sobre papel de envolver, especial, cartón,
nylón, lino, tela, metal o madera.
La textura puede estar pulida, semirelieve, áspera o brillante.
Los motivos pueden ser desde una pared, hasta una nebulosa, pasando por el
mar, la costa, la arena, los
montes o una pradera y hasta un ser vivo (desde una planta a un hombre, muchas
veces la mujer).
Todo esto con accidentes, lo esencial es que el pintor con el color muestre
parte de su personalidad y lo que
queda de ella en la pintura valiéndose del color y en sus diferentes
tonalidades y variantes.
Después de esta pequeña y confusa aclaración esperamos
vuestras opiniones.
Los que en parte, hemos sido testigos del quehacer artístico de Luís
Cisneros, le hemos visto ascender por
una escala cromática de sensibilidades y matices. Los que hemos asistido
a su labor creacional nos hemos
detenido, acaso un tanto perplejos, de ver cómo la humildad se vestía
de gloria, de cómo las mínimas y
sencillas cosas se revestían de importancia personal; hemos asistido
a ese milagro suyo de ver como el gris
se trocaba en policromatismos sugerentes y, finalmente, de manera que es posible
percibir esta línea
ascendente desde que sus cuadros últimos han ido verificando la textura
de esas cosas en simple color,
manchas, gotas, pinceladas, atomizadas parcelas de color que no son otra cosa
que un aflorar de la sustancia
elemental de las cosas.
Santiago Aizarna
Tel. 950 32 47 45 - 610 33 05 87

