Passatge Montseny, 2
17857 Sant Joan les Fonts (Girona)
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En Josep Oliveras, hallamos uno de los máximos exponentes de la pintura actual, en nuestro país, por su técnica multifuncional y variedad en el tema, donde las formas son claras y los colores mezclados, algunas veces monocromáticos, pero ante todo discretos con actitud poderosa y firme, que le lleva a dominar el paisaje, costumbres etéreas y la figura. Una mezcolanza, sugeridora, que da paso a un Pintor dominador de técnicas diversas, en las que el dibujo, tiene un protagonismo especial y de rigorosa realidad. Las nubes, en las escenas paisajísticas, tienen un impacto demoledor. En realidad, son, en este caso, la fuerza de la belleza de cada lienzo, que caminan por distintos caminos, dentro de los intrincados paisajes del mundo entero, llegando al conocimiento de instituciones, coleccionistas y amantes del Arte en general, puesto que se basan en la naturaleza y en el encuentro con el paisaje urbano; combinaciones paralelas a realidades puntuales nada imaginarias, que combina con la formaciones coloristas que ofrece la luz natural del momento, y descubre los diferentes contrastes, entre la ya mencionada luz, el agua y las plantas salvajes que ofrece la naturaleza, donde reflejos y tonalidades, se funden en un todo, que dan vida a la pintura de un universo brusco y real. Por tanto, podemos deducir, que este Artífice, revitaliza la Pintura, al establecer criterios estéticos de belleza increíble por su realismo sincero, en el que reconduce el hilo del movimiento en sutil pincelada. Oliveras, explora las contradicciones y las paradojas del Arte Contemporáneo, como hicieron los grandes Maestros en su momento. Cada una de sus realizaciones, tienen una presencia humana explícita y latente, que confiere sentido a los mundos que el Artista recupera. Libera la manipulación manierista y estilicista, con lo que el valor es sólido y mucho más humano. Genial en la práctica del Arte como tal, en el que da muestra de su gran capacidad, al destacar los primeros planos. Parece talmente ser como una danza, que convive con el acierto del color que sabe administrar admirablemente. En el paisaje, su pintura es orgánica y enternecedora a la vez, que sigue un guión dialéctico en su proceso. En realidad, es una Pintura que se mueve por sus propias leyes, con imperativos evolutivos y de investigación; es decir: crear de una manera lógica y bien definida. Su Obra, constituye una faceta diferente con un efecto acumulativo, que consolida la integridad del proceso de expresión, lo que le da una extraordinaria coherencia dialéctica, entre la profundidad, los campos de color y la energía del trazo, manteniendo una estructura profunda en el diálogo, con la voz que interviene en la conversación plástica, donde la monocromía antes mencionada, juega un papel destacado, en determinadas Obras, que dan a la composición un ritmo, en función del espíritu continuista. Podríamos definirlo, como “la pasión por la Pintura”, con mirada atenta al mundo que le rodea, y a las costumbres más enraizadas, llevadas al lienzo, con equilibrio sabio y razonamientos abiertos, donde no se confunden los planos, con la universalidad de las nubes, dentro de una meditada estructuración cromática en la esencialidad de la temática descriptiva, lo que simplifica la reflexión compositiva. La observación, es otro punto a tener en cuenta dentro de su prolífera Obra, puesto que dicta el último juicio estético. Este Pintor, apuesta básicamente por el paisaje como punto de partida, que preña de básica esencia, sin filtros innecesarios y lejos de los miedos. En sus Pinturas, se vislumbra un enfrentamiento entre el talento y la inteligencia, cosa ésta, que da mucha más vida a cada realización pictórica, sabiendo que será el tiempo quien mejor defina su trabajo. Podemos decir pues, que Josep Oliveras, cultiva todo lo que ha recibido de bueno. Nunca cambia de rumbo. Se fija metas realizables. Abre nuevas puertas, lejos de los miedos. Trabaja con ahínco. Nunca desiste, porque sabe que solo se pierde cuando se abdica. Aprende a aprovechar, con la seguridad de saber, que todavía hay mucho que aprender. Procura con tesón lo que desea, y no duda en trasmitir, que crear da esperanza. En definitiva, es un luchador infatigable.

Josep Lluís Ponce i Guitart (Crítico de Arte)
ponceguitart@gmail.com

"Llevant" 73 x 60 cm.
"Castillo de San Salvador" 81 x 65 cm.