


Nací
el 31 de octubre 1965 en Barcelona.
Llevo mis estudios elementales compaginándolos con mi pasión por
pintar.
Ya con muy temprana edad comienzan mis problemas. En el boletín evolutivo
siempre se reflejan notas de
observación por mi atención exclusiva al dibujo. Decían
así: «su hijo en vez de atender en clase, se dedica a
hacer dibujitos».
A mis padres les aconsejaban llevarme a una academia, ya que incluso en el patio,
mientras el resto de
compañeros juegan, yo aprovecho para seguir dibujando todo lo que se
me pasaba por la cabeza. No me
gustaba copiar, lo encontraba sin sentido. Lo encontraba como una mala fotografía.
Esta idea me ha acompañado siempre, hasta tal punto de dejar a medias
diferentes clases particulares que
siempre hacían lo mismo y que no me aportaban nada.
Mi padre era delineante proyectista y copiaba láminas de Emilio Freixas
a las mil maravillas. Y siempre decía
que lo que yo sacaba de la cabeza, a el le era imposible hacerlo, pero que tenía
que estudiar otra cosa porque
estaba convencido de que el arte era para la gente que tenía dinero,
y que eso no era un oficio y no daba de
comer.
Conseguí que me permitiera compaginar mis estudios
con ir a clases de un pintor de retablos, Antonio
Arroyo. Allí, durante 2 años, disfruté. Era una persona
absolutamente creativa, era darte libertad a estilizar.
Aprendiendo sin darte cuenta cromatismo, movimiento, proporción, encuadre...
Llegué a hacer dos proyectos de retablo. Uno, junto a otro pintor amigo
suyo que se lo quedó.
Ganó el 1er. Premio Planeta Bruguera con un retablo titulado: La Dama
del Nilo.
Cuando acabé la básica en 8o (en un colegio privado), la única
persona que yo creía que no existía, la directora,
me hace llamar. Me quedaban dos asignaturas pendientes y parece ser que tenía
conocimiento de mi afición
y me pidió que le trajera algunos de los trabajos que yo hacía.
Y me propuso elevar las notas si alguno de ellos
le encajaban para pintar un muro en el interior del colegio.
No sólo hice ese, sino que dejé a medias otro en el otro lado
del colegio, ya que había terminado los estudios,
y sin posibilidad de cursar unos estudios serios de academia de bellas artes,
decidí algo que se pareciera y
contentase a mi familia: formación profesional delineante.
Estuve 2 años. El primero me aburría y siempre me faltaban láminas
porque me dedicaba a modificarlas y
convertirlas en formas fantásticas. Adquirí allí una buena
agilidad con la tinta china.
Me perdonarían las láminas que faltaban si en una hora tenía
listo un cartel de carnaval para la escuela. El
profesor Prats era arquitecto y una persona muy aficionada al arte.
Después empecé a trabajar y con poco tiempo para sacar a la luz
lo que hacía, porque prefería dedicarlo a
pintar y experimentar con materiales nuevos. Realicé una producción
de aproximadamente 200 obras en
papel y revelados y óxidos.
Gano el 1er. Premio Mención Honorífica en el Campo de Gibraltar
haciendo muy buena valoración de la técnica
empleada. Me apunto en la Llotja, sólo estuve un año; me pasaba
más tiempo hablando y cambiando ideas en
las escaleras que dentro.
Monto una exposición en Sala d’Art con lo del papel y revelados.
Hago una colección de 15 caras de postmodernos en la Serigrafía
Martínez.
Quedo finalista en la FAD Biennal Mediterránea del 84 (Obra: Esperit
del jovent).
Salimos en prensa un grupo de pintores exponiendo en Can Felipa (Poble Nou Exposa).
3er. Premio Montserrat Riu en el año 2005, y expongo en el Saló
de Tardor del Lluïsos d’Horta.
Autores preferidos: Ucles, Zuch, Tapies, Barceló, Amat y Ney.
Me gusta experimentar con nuevos materiales, texturas y oxidaciones. Todo lo
matérico.
Aparte me gusta el arte primitivo y hacer una regresión en el pasado.
Busco más allá del recubrimiento exterior de los objetos, su interior.
Lo oculto, un poco jugando a las combinaciones que utilizadas de manera precisa
hacía el alquimista buscan-
do sus simbologías.
Estamos rodeados de una sociedad acostumbrada al arte de hablar mucho sin decir
nada. Llegan a modular
la voz, a utilizar un vocabulario biensonante, te puedes pasar horas oyendo,
pero no escuchando.
Y cuando han terminado, te das cuenta que no han dicho nada.
Para mi, eso es muy importante en la pintura; es el modo de expresarme y prefiero
a gente sincera, transgresora
(gente viva), que hipócritas acomodados en una pintura de escuela absolutamente
pasiva (gente muerta),
que no aporta nada.
Dejaré de pintar el día que no tenga nada que decir.
Tajo,
45, 3o 2a
08032 BARCELONA
Tel. 620 882 571
607 520 597
Violonxelo
- 100 x 53 mixta - materica/tablex
"El
Espejo" 98 x 80 Mixta/materica/Tablex